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23 dic 2008

¿Cómo ser más empleables?

Después de semanas de crisis financiera internacional, donde todo puede pasar, muchas personas me preguntan: ¿Cómo sé si soy empleable? ¿En qué debo trabajar para serlo? ¿Cómo elevo mi nivel de empleabilidad? La respuesta no es una sola. Por el contrario, en un mercado tan complejo y cambiante como en el que vivimos, aunque las cosas en el Perú siguen relativamente estables, el hacer una lista de todo aquello que nos hace más empleables, aunque puede parecer muy básica y hasta obvia, es clave para tener el poder de decidir sobre mi proyecto de vida profesional.

Podemos hablar de variadas características que nos diferencian del resto, convirtiéndonos en personas valiosas para la organización y para el mercado en general, pero quizá la más importante es la actitud con la que nos conducimos. Ser empleable es como tener jale, lo que es difícil de describir, pero fácil de identificar: Es mantener nuestro “atractivo” profesional y pleno entendimiento de las reglas del mercado laboral actual o de una serie de competencias que debemos desarrollar como nuestra inteligencia lógica y, muy importante, la emocional. Asimismo, nuestra capacidad de establecer buenas relaciones con personas de todo nivel, tolerar a otros y evitar conflictos.
Recordemos que mucho del éxito profesional está ligado a factores de personalidad, siendo fundamental mantener una buena reputación e imagen, manejando políticamente nuestras relaciones interpersonales.

El tesón, la entrega y la dedicación al trabajo orientado a resultados, calidad y servicio; la ética y valores, la flexibilidad, la adaptabilidad y la capacidad para ser agentes de cambio son todos factores fundamentales en un mundo de cambios a velocidades tan aceleradas. En consecuencia, quien rechace sistemáticamente el cambio o le cueste adaptarse a nuevas maneras de trabajar o de hacer las cosas, estará retrasando su propio desarrollo de carrera.

Es clave saber darle un enfoque empresarial al modo de contribuir, al modo de aprender nuevas habilidades, adelantándonos a los cambios en el mercado. Lo es también mantenernos vigentes y tomar cursos de extensión profesional y post-grado. Dominar el inglés y las computadoras es ahora tan necesario como saber escribir.

Un ejecutivo moderno debe ser capaz de vender ideas a distintos públicos, a través de presentaciones hechas con técnica y fuerza, por lo que no está de más considerar seguir algún curso para hablar en público.

Permanente lectura de temas profesionales, culturales y de actualidad, significan aprender constantemente y estar enterados de lo que sucede en nuestro entorno. La ignorancia se paga cara en el mundo del trabajo. La persona que no está enterada, poco puede aspirar a planificar adecuadamente y menos a liderar. Nuestra capacidad para liderar indiscutiblemente nos hace más empleables.

Debemos trabajar también para mantener una red de contactos vigente y bien mantenida, no limitada a la organización donde se trabaja. Este tipo de redes son verdaderas fuentes de información, promoción y avance profesional, que podemos usar en nuestro beneficio y con resultados extraordinarios.

Para ser empleables hoy debemos ser competitivos y al mismo tiempo saber trabajar en equipo, capaces de manejar las ambigüedades y la paradoja con creatividad y entusiasmo, recordando siempre que nada vende mejor que el éxito y la seguridad.

Finalmente, una persona empleable conoce cómo cuidar su imagen y manejar su márketing profesional, en el Perú y en el extranjero, con locales y visitantes, reconociendo distintas culturas y entornos en un mundo globalizado. No limita su campo de acción o referencia a nuestro país, sino que establece parámetros de comparación con pares de otras culturas, organizaciones y países.

Ser más empleable es, ciertamente, una tarea agotadora, pero es nuestra única garantía de vigencia y competitividad, de poder seguir renovando nuestro “contrato emocional” con la organización en la que trabajamos, o de encontrar un trabajo nuevo cuando y donde lo necesitemos. Este es un esfuerzo diario, pero sus resultados nos llenarán de orgullo y satisfacción.

Fuente: Empresario de tu Carrera

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8 dic 2008

El Estudio, El Trabajo y el Año Sabático

Cuando mi hijo terminó el colegio secundario nos dijo a su padre y a mí que quería tomarse un año sabático, por lo tanto no comenzaría sus estudios en la universidad el año siguiente.

Cuando nos recuperamos de la sorpresa le dijimos que nos parecía bien, pero que tendría que buscarse un trabajo para mantenerse, porque el año sabático no quiere decir dedicarse a no hacer nada sino que significa hacer algo diferente.

Comenzó así a los 17 años a trabajar de cadete en una empresa, donde continuó trabajando después de ese año, mientras a la vez estudiaba en la universidad.

El año sabático es una práctica que tiene un origen bíblico. Proviene de la cultura hebrea, que acostumbraba, luego de seis años de cosechas, dejar descansar la tierra durante un año para mejorarla.

Los personajes famosos, también recurren a este método, agobiados por el peso del éxito que casi no les permite vivir su propia vida y aprovechan ese tiempo para casarse, tener hijos o bien viajar sin las urgencias que implica protagonizar un espectáculo.

También lo hacen los docentes universitarios que necesitan descansar de la rutina para dedicarse a tareas de investigación o actualización con mayor dedicación y entusiasmo, manteniendo su sueldo, tanto en Europa como en Estados Unidos e incluso en universidades Argentina, en algunos casos especiales, y también en el Conicet.

Por lo general, los profesionales aprovechan sus licencias para escribir un libro con los datos obtenidos del análisis de su trabajo y con el resultado de su investigación; teniendo la posibilidad de pedir una beca en el exterior con el compromiso de participar en alguna conferencia o dictar un curso en el país que corresponda.

Acceder a este beneficio representa un gasto significativo para cualquier institución, pero se recupera en la medida que el docente aumenta su caudal de conocimientos sobre la materia, asegurando su necesaria actualización.

En la Universidad de Buenos Aires los años sabáticos figuran en el artículo 50 del estatuto, como un derecho que tienen los profesores regulares, aunque ejercer este derecho represente en la práctica algo inusual por distintas razones, que dependen particularmente de cada universidad y de cada docente.

Los años sabáticos pueden resultar aprovechables si la persona tiene la disciplina suficiente como para dedicarse en forma regular a realizar su trabajo de investigación, dado que el sentido de esta práctica consiste en cambiar la rutina diaria docente que no le permite el necesario desarrollo y crecimiento académico.

Esta posibilidad puede disminuir el estrés y las enfermedades asociadas con el ejercicio de la docencia, reduciendo en consecuencia el número de licencias o faltas a clase.

Este paréntesis suele ser necesario y al mismo tiempo resulta beneficioso para las instituciones, porque permiten mejorar el prestigio académico de su plantel de profesores.

La tarea docente universitaria, si se ejerce con suficiente entusiasmo y pasión, puede resultar extenuante, más cuando esta actividad exige estar al frente de una cátedra con la presencia de más de cien alumnos, la mayoría con deseos de intervenir, preguntar y clarificar sus dudas.

Una vocación definida para la tarea docente ayuda a resolver estas cuestiones con facilidad aunque no deja de representar un gran desgaste.

Fuente: La guía de Psicología

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